Tortuga con esquís: Tuixent

El pasado 1 de marzo nos pegamos una escapadita a Tuixent, a hacer un poco de esquí de fondo. Desde el anterior invierno no había ido ninguna vez, y como además no soy muy diestro en el tema, pues cuesta como siempre ponerse a ello.
El cortafuegos
Llegamos a la estación con un frío del carajo, pero el sol empieza a asomar con fuerza, por lo que si se para el viento tendremos un día muy bonito. Mis plegarias son escuchadas y, al poco, el día se pone radiante.
Poco a poco vamos cogiendo más soltura, aunque han cambiado los itinerarios y hay un par de bajadas traicioneras, en las que hago unas croquetas de estrella michelín. Menos mal que la nieve está de película y no me hago mucho daño.
El Pedra al fondo
En algún momento, algo se me desatasca en el cerebro y consigo poder levantar las dos piernas a mi antojo. Aunque pueda parecer una tontería, eso me permite girar a ambos lados y mejorar la cuña de frenado. ¡Estoy que me salgo!
Así, con mis nuevas habilidades adquiridas, me deleito y me lanzo por alguna bajada con un poco más de garbo, atreviéndome incluso a esquiar en paralelo y todo.
La Tossa Pelada
Aún así, sigo haciendo demasiada fuerza innecesaria, por lo que acabo petado y dejamos a Francesc que se meta una vuelta rápida sin lastre mientras Pepe y yo nos vamos a recuperar al bar.
Los maestros
Pepe está echo un hacha desde que va al gimnasio, y además nos deleitó con esta graciosa caída en el cortafuegos. La verdad es que se hizo un poco de daño.
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