Suiza y Austria 2018 – Día 0: Preparación del Viaje

Para las vacaciones de este 2018 hemos pensado en montañas, y pensar en montañas en Europa evoca inequívocamente a probablemente su cordillera más famosa: Los Alpes, cuyos macizos más importantes se dividen administrativamente entre Francia, Suiza, Austria e Italia. Nuestra idea es visitar la zona sur de Suiza y las regiones occidentales de Austria, aprovechando al máximo las cuatro semanas de vacaciones que tenemos.

Omnipresentes paisajes en Suiza

Una de las cuestiones que nos decantó para dividir la ruta entre estos ambos países es sin duda el desorbitado precio de la vida en Suiza, por lo que pensamos que combinarlo con otro país con un nivel de vida más parecido a España sería muy bueno para nuestro bolsillo. ¡No nos equivocamos!

Suiza es un país muy caro. Como ya se sabe, además de un paraíso fiscal en el que los ricos guardan su dinero entre las murallas de su secreto bancario y su baja fiscalidad, el país helvético puede presumir de una poderosa y ultraliberal economía capitalista, que paradójicamente convive con una acérrima protección de su sector agrícola, lo que hace que los precios de los alimentos sean realmente altos. Como ejemplo, el jamón dulce puede llegar  a costar en un supermercado alrededor de 50 €/Kg. Esto implica que el gasto de la cesta de la compra, o los precios en los restaurantes sean realmente desorbitados.

Para ayudarnos en nuestra supervivencia, hay dos grandes cadenas de supermercados, que en parten aliviaran nuestro gasto, aunque sus productos de marca blanca siguen siendo realmente carísimos comparados con los precios en España. Bienvenidos a los “monumentos” que más se visitan en Suiza: Coop y Migros, omnipresentes en  todas las localidades y con mil y una formas (Express, City, Market…), son la mejor opción para intentar ahorrar unos francos en el día a día. Además en muchos lugares ofrecen comida para llevar que son una buena alternativa a McDonals (10 CHF / ± 9 € menú) y los kebaps a la hora de evitar los restaurantes, normalmente con precios elevados. Así que bienvenidos al imperio de la pasta con boloñesa y las verduras enlatadas por unas semanas. 

Hay que comentar que en principio no se puede entrar comida en Suiza para más de un día. Nosotros llevamos bastante cosa en la caravana (y no llevamos más por miedo) y la verdad es que nos fue muy bien. En la aduana uno se arriesga a que te registren y entonces empieza el tema: “llevo mucha comida porque voy a Austria”, es la excusa normal, pero ya sabemos que la policía no es tonta. A nosotros no nos pararon, ni vi a ninguna caravana parada, aunque en todos las plazas de la aduana sí que vimos a la policía registrando turismos a conciencia. ¿Es algo normal que no miren a las vans? Pues la verdad no lo sé, pero parecían mucho más interesado en los camiones y en los coches que en las casas rodantes.

Por otro lado, hay cosas que encontré realmente “baratas” en comparación a la comida. En primer lugar la famosa vigente que cuesta como 35 € por vehículo (en el caso de llevar caravana como nosotros tienes que comprar dos); es decir que si vas en coche, te cuesta la autopista anualmente la mitad que cruzar Francia. El precio del diesel es de aprox 1.65 €/l, lo cual tampoco es una exageración (si lo comparas con el queso en lonchas por ejemplo). El precio de los campings tampoco es desorbitado, son algo más caros que en España o Francia, pero para nada el doble o el triple, como sí lo es la comida.

Otra de las cosas que me resultó curiosa es el precio de la cerveza (sí, es muy importante en un viaje). Aficionado a la cerveza artesanal, esperaba que la cerveza del final del día iba a ser algo prohibitivo, pero lejos de eso, en la mayoría de los supermercados encontré referencias locales a un precio de unos 2.50 – 3 € la botella de 33 cl., lo cual está pero que muy bien.

En cuanto a los transportes, teleféricos, entradas a lugares, etc…, ahí sí que hay que rascarse la cartera, porque son de todo menos baratas. Existen un montón de pases especiales, como el conocido Swiss Pass (ahora Swiss Travel Pass), que te permite viajar por libre y te ofrece descuentos en trenes panorámicos y teleféricos. Si estás interesado en este tipo de pases, estudia bien las alternativas, pues hay un sinfín de variantes regionales y locales. Dependiendo lo que quieras ver o visitar, pueden representar un buen ahorro, aunque de por sí no son baratos. Por otro lado, los niños de hasta 5.99 años, no pagan en ningún sitio, por lo que si tienes peques, es una buena opción visitar Suiza antes de que cumplan los seis años.

Para planificar el viaje nosotros utilizamos la guía Anaya, que verdaderamente no me gustó nada (lo siento, pero no encuentro alternativas de calidad a Lonely Planet o Trotamundos). No obstante, la fantástica web de turismo de Suiza es muy buena y ayuda mucho en la planificación; además se pueden descargar un montón de folletos.

Si se está interesado en hacer excursiones, SwitzerlandMobility es una app gratuíta espectacular, que tiene toda la cartografía del país e información de un montón de rutas de senderismo y bicicleta. Además, tiene un botón de posicionamiento GPS que te ubica en el mapa, por lo que cuando haces  una excursión, puedes saber en todo momento en qué lugar te encuentras y ves con todo detalle el camino a seguir. Aunque todos los senderos están señalizados de manera espectacular, no viene de más una ayudita extra.

 

Dejando Suiza a un lado, entramos a Austria, donde nos alegramos verdaderamente de encontrar precios “normales” a la hora de comprar en los supermercados y unos niveles de vida más relajados y acordes a la situación del común de los mortales. Por temas de tiempo, la visita en esta ocasión se centro en las regiones de Tirol y Salzburgo.

En Austria también hay que comprar la viñeta, que tiene varias modalidades: 10 días, 2 meses y anual. Nosotros compramos finalmente dos veces la de 10 días (necesitamos renovar para el día de vuelta) y el precio era de 9 €. Dos meses salía más caro que dos viñetas de 10 días.

Los supermercados en los que comprábamos eran Hofer (una especie de Lidl a la austriaca que creo pertenece al grupo de Aldi) y Merkury, con una gama de productos más amplia y que combina productos de su marca con otros gourmet.

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