NZ 2013 – Día 16: Picton – Wellington

Ficha

Km inicial: 3821   Km final: 3835     Trayecto: 14 km

Nada más despertar en la cuneta a la que llegamos de noche, descubrimos que había un cartel de no acampar justo en un pilón detrás nuestro. ¡Ya van dos!
Salimos escopeteados de la zona, para ver en la cuneta a otro kiwi de pico corto deambulando por ahí. ¡También van dos!

En nuestra rápida huida, llegamos a la estación de ferrys muy temprano, antes de que abran. Hacemos el cheking y nos quedamos en el parking hasta la hora de embarcar (10 h). Una vez en la zona de acceso, tardamos como dos horas en embarcar (y eso que éramos de los primeros).

El trayecto de más de dos horas en el barco, lo pasamos poniéndonos ciegos de fish & chips y dormitando, pues la verdad es que el paisaje no vale para mucho. Llegamos a Wellington y nos vamos a la zona de acampada de motorhome que hay en el centro (bien señalizado, 50 NZ$), que no deja de ser un parking con una zona de duchas y lavabos, pero que está en todo el meollo. ¡Gran solución!

Llegando a Wellington

Al llegar, el tipo nos comenta que acaba de haber un terremoto de 6.2 grados, que aunque no es destructivo, si es bastante severo; lo cual nos deja flipando. Ahora entendemos por qué había tanta gente por la calle y todos nos preguntaba si todo nos iba bien, si necesitábamos algo.

La gente tuvo que salir corriendo de los sitios cerrados
Dejamos la caravana y nos vamos a pasear por la ciudad, que está hasta los topes de gente en los bares y terrazas, ya que los trabajos han cerrado por el terremoto. Mientras caminamos por el puerto, notamos una réplica en el muelle. Nosotros acojonados… ¡y los locales ni se inmutan, tan tranquilos con sus cervezas!

Mucho cartel, pero la gente tomando cervezas
Realizamos el paseo que aconseja la guía para descubrir que Wellington no es para nada bonita, aunque es cierto que hay mucho ambiente y un montón de bares y restaurantes.
Después de todo lo visto hasta ahora, la urbe nos deja un poco indiferentes (aunque a Ferran le gustó) y pasamos las últimas horas de la tarde en el Brewbar Mac’s 22 St, un local con bastante ambientillo y en el que se sirven las variedades de la cervecería Mac’s, una de las más famosas del país, aunque sus cervezas no son fuera de serie. Probamos una bandeja en la que vienen seis variedades entre Mel y yo.

Mac’s tasteplate!
En el interior del bar sentimos otra réplica del terremoto, que hace que las sillas y las mesas se muevan a nuestro alrededor. Tras unos minutos de suspense, todo vuelve a la calma y apuramos nuestros tragos para volver a la van, ya que mañana tenemos que dejar temprano a Magalie en el aeropuerto.

Nosotros debajo… ¡y todas moviéndose!

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